Siempre nos encontramos con la pregunta ¿a partir de qué edad se pueden usar andadores? Andadores, sí o no. Bueno, pues en esto sí que no hay medias tintas: si tu bebé no sabe andar, la respuesta es ¡NUNCA! Hay que respetar los ritmos de los peques y si no se ha soltad@ a caminar por sí sol@, no debemos darle ninguna ayuda ni estímulo para que lo haga (hablo siempre de bebés sanos, los bebés con algún tipo de retraso motor, es otro asunto). Os cuento más sobre el desarrollo motor normal en este otro artículo.


Por supuesto quedan totalmente prohibidos los “tacatás” o carritos en los que metes al bebé en una especie de silla con ruedas en la que el peque va suspendido y apenas toca el suelo con los pies para impulsarse y desplazarse.
Los andadores a los que me refiero suelen ser carritos con ruedas a los que l@s niñ@s pueden agarrarse y empujar. Si no tienen una marcha estable, el carrito va a rodar más rápido de lo que nuestro peque puede caminar. Como además está agarrad@ a él, el resultado va a ser que el peque se va a ir direct@ al suelo y sin poder poner las manos, que van a seguir aferradas al carrito.


El mejor andador para un bebé que no sabe caminar es una silla. Poned fieltros en las patas para que no os ralle el suelo, pero dejad que camine con ella: le va a suponer un apoyo estable cuando lo necesite, pero cuando quiera desplazarse, podrá empujarla hasta donde quiera.


Una vez que domine la deambulación, podéis darle todos los andadores que queráis: a los peques les suele encantar empujar cualquier cosa que tenga ruedas 😉