Hoy en día estamos muy pendientes del desarrollo de nuestros peques y se ha puesto de moda realizar multitud de actividades con ellos/as desde bien pequeños/as, lo que no siempre es recomendable. 

En este artículo vamos a repasar algunos puntos básicos del desarrollo motor normal y qué debemos hacer o más bien, no hacer con nuestros/as hijos/as.

La regla básica que debemos tener siempre presente es “acompañar, no forzar”. Y es que a veces se quieren adelantar los tiempos normales del desarrollo motor.

Cuando nacemos, aún estamos muy inmaduros. Gracias a los movimientos que realizamos se van creando conexiones entre las células del sistema nervioso, creando una red neuronal compleja.

Redes de conexión neuronal

Por eso es muy bueno y recomendable estimular sensorialmente a nuestro bebé, con caricias, texturas, ruidos, colores… Dejarles libertad de movimiento para que todos estos estímulos vayan creando conexiones entre las neuronas. 

Sin embargo, una estimulación motora en un niño sano, puede resultar contraproducente al acelerar el proceso de desarrollo motor sin que el bebé esté preparado para ello. Volteará, reptará,  gateará o caminará cuando su cuerpo esté listo, y ninguna estimulación externa puede acelerar saludablemente este proceso.

Hay ciertos períodos orientativos superados los cuales sería aconsejable consultar un profesional. Si tu bebé no ha realizado alguna de las actividades de las que hablamos a continuación en el tiempo que mencionamos, no te asustes, a veces es debido simplemente a falta de oportunidades y (ahora sí) con fáciles ejercicios de estimulación prescritos por alguien especializado en pediatría puede resolverse rápidamente.

Recuerda que el mejor sitio para un bebé a partir de los dos meses es el suelo (inicialmente acolchado). Puedes empezar poniéndol@ en un tatami con una manta encima. Con el paso del tiempo la manta no será necesaria y ¡el tatami se le quedará pequeño! Pero es un buen sitio para empezar a explorar el mundo. Colócal@ bocabajo ratos cortos varias veces al día, que no llegue a llorar. En cuanto veas que está incómod@, vuelve a girarl@. Poco a poco irá levantando la cabeza y cogiendo tono en la musculatura extensora de tronco.

El uso de las hamacas debe ser ocasional. Un bebé en un hamaca tiene muy poca libertad de movimientos y desarrollo psicomotor.

También puedes empezar tumbándote con él/ella sobre tu cama: es, en principio, una superficie firme pero a la vez cómoda para los dos. Pero ¡cuidado! NUNCA DEJES SOLO A UN BEBÉ SOBRE LA CAMA, aunque nunca se haya volteado y creas que es muy pequeñ@, podría empezar antes de tiempo y dar varias vueltas seguidas.

Vamos pues a nombrar las principales etapas del desarrollo motor y las edades límite para conquistarlas.

– Volteos. Al rededor de los  4 o 5 meses los bebés suelen empezar a voltear. Se considera que al final del sexto mes, un bebé debe ya dominar los volteos hacia los dos lados y en los dos sentidos (de bocarriba a bocabajo y viceversa y de izquierda a derecha y viceversa). Muy probablemente realice también movimientos desordenados de desplazamiento por el suelo, giros como las agujas del reloj…

– Reptación. Entendiendo como reptación el movimiento coordinado de arrastre por el suelo alternando brazos y piernas. Al final del octavo mes el bebé debería reptar.

– Gateo. Al final del décimo mes el bebé debería gatear. Entre la reptación y el gateo el bebé se sentará por sí solo. Primero se pondrá a cuatro patas, apoyará el trasero y con las manos se irá empujando hasta conseguir la verticalidad sentado. De esta manera va a desarrollar e interiorizar las reacciones de apoyo: cuando sea más mayor y caiga al suelo, apoyará las manos para frenar el golpe. Es especialmente importante NO SENTAR AL BEBÉ EN LA VERTICAL hasta este momento. Entiendo sentar al bebé en la vertical a apoyarlo sobre una superficie dura y que sus piernas y su espalda formen un ángulo de 90º. Sentado en una hamaca o carrito con el respaldo reclinado o apoyado sobre nuestras piernas por ejemplo pero con el tronco hacia delante (sujetándolo nosotros con una mano en el abdomen) no se considera sentar al bebé. Al sentarlo de manera precoz ocurren dos cosas fundamentalmente: primero que la espalda no está preparada para soportar el peso del tronco y por tanto se favorecen compensaciones patológicas; y segunda, que el bebé intentará mantener el equilibrio levantando las manos y los brazos, de tal manera que lo que su cerebro aprenderá es que cuando el centro de gravedad se desplaza hacia delante, la manos se levantan, no se apoyan en el suelo: cuando sea más mayor y caiga al suelo es posible que no pare el golpe con las manos, si no con la cara. No desarrolla las reacciones de apoyo.

– Bipedestación. Después de gatear el/la niñ@ se agarrará a algún mueble bajo y se pondrá de pie. ¡Estupendo! Pero no quiere decir que esté list@ para caminar. No debemos cogerle la mano ni tampoco llamarle para que se suelte, ya que eso podría crearle una inquietud mental para la que físicamente podría no estar preparad@. Dejad que vaya dando sus pasitos agarrado a cosas estables, se soltará cuando esté preparad@.

Tampoco es recomendable el uso de andadores, ya que con las ruedas ofrecen poca estabilidad e invitan a iniciar la deambulación precozmente.

Cuando el/la niñ@ empiece a caminar, lo mejor es que lo haga descalz@. Puedes consultar más información sobre el calzado adecuado para los más pequeños en este artículo.

Por último, si observas que tu hij@ comienza a hacer alguna actividad nueva y no lo hace de manera simétrica o equilibrada, espera 2 o 3 semanas. A menudo tardan un tiempo en dominar su nuevo logro.

CONCLUSIÓN: En general debemos recordar la regla básica de acompañar sin forzar. Estimula a tu peque con caricias, masajes, canciones, colores, texturas… es decir, estimula sus sentidos, pero nunca pretendas enseñarle a alcanzar objetivos motores. Cuando esté preparado, los conquistará él solo. Tú debes estar a su lado para acompañarlo y vigilar que su entorno sea seguro, pero dale libertad para explorarlo por sí mismo. Evita los errores más frecuentes de sentarlo  (a 90º) antes de que lo haga por sí mismo o darle las manos o cogerlo de los brazos para “ayudarlo” a caminar.

Si hay algo que no te ha quedado claro o crees que tu hij@ puede tener alguna alteración en su desarrollo motor, no dudes en consultar con nosotros o con otro profesional especializado en pediatría.

¿Sabías que…? A veces, cuando los bebés aprenden a hacer algo nuevo, sufren alteraciones en los patrones de sueño: empiezan a despertarse más a menudo y a realizar esa nueva actividad que han aprendido. Ten paciencia, en unos días se acostumbrarán y volverán a dormir como antes.