Estos ejercicios son una manera muy básica de empezar a conectar un poquito más con tu cuerpo.

Te recomiendo que intentes hacerlos por la noche, al acostarte en la cama, antes de dormirte. Te ayudarán a desconectar del estrés del día y obtener así un sueño más reparador, imprescindible para la recuperación de tu cuerpo.

Túmbate en la cama boca arriba y coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen. Los codos deben estar apoyados en la cama: la posición debe ser cómoda y sin tensiones. Las manos sirven para sentir dónde llevar el aire en las respiraciones.

Respira SIEMPRE cogiendo y soltando el aire POR LA NARIZ. 

Primero intenta llenar la parte más alta de tus pulmones. Presta atención al aire cuando pasa por tu garganta, cómo baja por la tráquea e hincha la parrilla costal. Intenta que el abdomen no se mueva demasiado. Puedes colocar también las dos manos sobre las costillas para notar mejor cómo se expande la caja torácica cuando coges aire y cómo baja cuando lo sueltas (siempre por la nariz, recuerda).

Después intenta respirar con el abdomen en lo que se llama una respiración diafragmática. El músculo diafragma se contrae, desciende y llena la parte más baja de los pulmones. Sería lo que coloquialmente se llama “respirar con la tripa”, ya que cuando cogemos aire la tripa se hincha y se deshincha al soltarlo. Intenta que las costillas no se muevan demasiado (la mano del pecho apenas se eleva y sí lo hace la del abdomen).

En tercer lugar, intenta realizar una respiración completa, es decir, hinchando abdomen y pecho. Lo más amplia posible sin llegar a forzar y siempre por la nariz. Notarás que las dos manos se elevan con la entrada de aire.

Puedes hacer varias repeticiones de cada ejercicio por separado o una respiración de cada tipo seguidas.

Es muy posible que durante el ejercicio te distraigas con cosas que tengas pendientes (“mañana tengo que mandar este email sin falta”, “hay que hacer la compra”…). No pasa nada, ¡nos pasa a todos! Vuelve al ejercicio donde te habías quedado.

Si te quedas dormido antes de terminarlo: ¡estupendo! Has conseguido desconectar antes de entrar en el descanso y es muy probable que el sueño sea mucho más reparador.

En definitiva, este pequeño y sencillo ejercicio puede ayudarnos a conectar un poquito más con ese compañero de viaje que es nuestro propio cuerpo, que tanto aguanta y a menudo tan poco se queja para la carga que soporta. ¡Te animo a probarlo!