Un porcentaje muy alto de los motivos de consulta en adultos son las cervicalgias, lumbalgias y el bruxismo (alarmantemente cada vez me encuentro más adolescentes y niñ@s de menos de 12 años con sobrecarga en trapecios y problemas de bruxismo).
Acordaos del sistema nervioso autónomo. Se divide en:
- SIMPÁTICO: es el que se activa en las situaciones de estrés o movilización: en resumen es el que GASTA ENERGÍA. Da prioridad al movimiento y sube el umbral del dolor.
- PARASIMPÁTICO se activa cuando la situación de estrés pasa: es el que se encarga de REPONER la energía gastada y curar las heridas o lesiones que se hayan producido mientras estaba activo el simpático.
Los motivos de estrés han ido cambiando a lo largo de la historia, pero las respuestas fisiológicas del organismo no. Tu sistema nervioso autónomo es el mismo y por tanto la respuesta en el cuerpo, también.
¿Y qué respuesta es? Somos animales, así que pensad por ejemplo en un perro que se encuentra con un lobo: probablemente los dos se colocarán en flexión, apretarán la mandíbula para enseñar los dientes y parecer fieros y esconderán el cuello entre las patas delanteras (es una zona muy delicada y hay que protegerla)
La traducción en personas de esta respuesta es:
- Posición en flexión = lumbalgia (tensión en psoas).
- Apretar la mandíbula = bruxismo.
- Esconder el cuello = cervicalgia (tensión en trapecios).
Así que el estrés es bueno, nos ayuda a “hacer cosas”, pero hay que encontrar también los momentos de parar, cultivar la conciencia corporal y hacer ejercicio (que nos guste) para poder bajar el simpático y dejar actuar al parasimpático.
Porque la SALUD está en el EQUILIBRIO, para poder activar uno u otro según la necesidad del momento.
Si tienes cualquier duda, escríbeme.
Mireia López Sendra
Fisioterapeuta y osteópata en Las Rozas