¡Ya está aquí nuestro bebé! Meses, a veces años de espera y… ¡¡por fin embarazada!! Nueves meses no siempre fáciles pero ya podemos sujetarlo entre nuestros brazos. ¿Y ahora? Decido darle el pecho, pero… ¡No es fácil! ¿Cómo es posible? ¿Será que no tengo leche? ¿Que no lo hago bien? y es cuando aparecen los temidos problemas de lactancia.

Problemas de lactancia

Bueno, ante todo, calma. Lo primero para el bienestar del bebé es la salud física y mental de la madre. Da igual si das pecho o biberón, lo primero es que tomes la decisión que tomes, sea de manera consciente y consecuente, y sea aquella que te haga sentir bien. Y no importa lo que piensen los demás o lo que te diga tu entorno, mamá: tu decisión, sea la que sea, es la mejor para vosotros dos: tu bebé y tú.

Sin embargo, a veces, QUEREMOS dar el pecho, pero resulta doloroso y hasta insoportable. Y oímos cosas del tipo: “es normal”, “tienes que hacer callo” (cómo me dolió a mí oír eso), “en mi época no nos quejábamos tanto” o “dale un biberón y quítate de tanto lío, en lugar de empeñarte con la dichosa teta”. Ninguno de estos comentarios es acertado, mucho menos para decírselo a una recién parida que quiere dar el pecho y se encuentra con dificultades.

Dar el pecho NO DEBE DOLER. Puede resultar algo raro o molesto los primeros días, pero nunca doloroso y desde luego no es normal tener grietas.

Bajo mi punto de vista y por la experiencia que he tenido hasta ahora, hay 3 cosas fundamentales que hay que revisar cuando existe un problema de lactancia materna:

1. La postura. Una mala postura puede ser el origen de todo mal: que el bebé no mame correctamente, que no vacíe bien el pecho…

2. El equilibrio de la microbiota de la madre. Sin necesidad de llegar a tener una infección, una proliferación anómala de bacterias, incluso de “las buenas”, puede debilitar la piel del pezón o causar obstrucciones en los conductos de la leche.

3. Alteraciones en la dinámica de la deglución y la succión del bebé originados por tensiones craneales y fasciales que alteran el funcionamiento de la musculatura. Para lo cual es imprescindible una revisión de fisioterapia para que, con el tratamiento adecuado en cada caso, usando técnicas osteopáticas y miofasciales entre otras, se ayude al cuerpo del bebé a encontrar un equilibrio en la salud.

Si te duele, pueden estar ocurriendo una o varias de estas cosas cosas. A menudo, es un conjunto de todos estos factores en mayor o menor medida.

Si te encuentras con dificultades, consulta con un profesional: tu matrona, un/a asesor/a de lactancia, un/una fisioterapeuta/osteópata especializado/a en pediatría… Una lactancia con problemas puede resultar muy dura, pero con la ayuda adecuada, esos problemas pueden encontrar una solución feliz para toda la familia.

Si tienes cualquier consulta no dudes en ponerte en contacto con nosotros.