Es importante que los/las niños/as sepan a qué vienen cuando tienen cita con un fisio. Como no es algo que les vaya a doler y siempre negocio con ellos/as a la hora de aplicar las técnicas, no deben tener miedo, pero es importante no usar estas expresiones  (“no tengas miedo”, “no te va a doler”), ya que probablemente ellos/as no se lo plantearán en esos términos desde un principio (¡no le des ideas!). Así que para contarles qué va a ocurrir, lo primero es decir que van a ver a una amiga de papá y/o mamá, que es fisioterapeuta.

            Hace unos años fui a la clase de infantil de mi hijo mayor para explicarles lo que era un fisioterapeuta. Para mi sorpresa muchos conocían la palabra y me contestaron que el fisio “hace masajitos”. Yo intenté ir un poco más allá y les expliqué que en el cuerpo todo se mueve. Incluso las cosas que tenemos por dentro, no sólo las articulaciones, sino que los órganos, los músculos… todo necesita moverse para estar bien y estar sano. A veces hay zonas del cuerpo que pierden ese movimiento, se quedan algo bloqueadas, y pueden dar problemas. Les conté que siendo fisio, mis manos han aprendido a hablar sin palabras, hablan tocando, y que tocando el cuerpo, el cuerpo me cuenta dónde hay falta de movimiento y dónde puede haber problemas. En las sesiones, mis manos ayudan al cuerpo a que vuelva a mover las zonas que estaban bloqueadas y así encontrar de nuevo la salud.

            La verdad es que para lo pequeños que eran lo entendieron bastante bien y creo que esta puede ser una buena manera de contarle a tu peque qué se va a encontrar cuando venga a verme.

            Si quieres algo más de información de en qué consiste una sesión de fisioterapia pediátrica, la semana que viene tendremos una nueva entrada sobre este tema.

Si quieres hacer alguna consulta sobre tu peque puedes ponerte en contacto conmigo, estaré encantada de ayudarte.